La Comisión Islámica de España (CIE) ha confirmado que, tras la verificación del avistamiento del creciente lunar, el primer día de la Fiesta del Sacrificio (Eid al-Adha) tendrá lugar el próximo miércoles 27 de mayo.
La CIE ha recordado a los fieles que el plazo para el rito del sacrificio se inicia únicamente tras la finalización de la oración del Eid. Es imperativo que este proceso se lleve a cabo cumpliendo estrictamente con la normativa vigente en materia de sanidad y bienestar animal.
A través de su comunicado, firmado en Madrid por Aiman Adlbi, la institución aprovecha para felicitar a todos los musulmanes, deseando que estas fechas se vivan en un ambiente de plegarias y buenas obras.
El mes de Dhul Hiyya se inicia el lunes 18 de mayo
Por su parte, la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas (FEERI) también ha confirmado oficialmente que la Fiesta del Sacrificio 2026 (Eid al-Adha 1447) comenzará el miércoles 27 de mayo.
Según el calendario lunar, el mes de Dhul Hiyya se inicia el lunes 18 de mayo, lo que sitúa el sagrado Día de Arafat el martes 26 de mayo, una jornada de máxima relevancia espiritual para los fieles musulmanes en España.
La federación hace un llamamiento a celebrar este evento con civismo, respetando rigurosamente las normativas de bienestar animal y los protocolos higiénico-sanitarios establecidos para garantizar una celebración segura y solidaria.
Anuncio desde Marruecos
El Ministerio de Asuntos Religiosos y Asuntos Islámicos de Marruecos ha coincidido en esta fecha.
Las autoridades religiosas marroquíes han anunciado oficialmente el avistamiento de la luna, lo que permite fijar con exactitud el calendario para las festividades islámicas de este año. Según lo indicado, las fechas para Marruecos, Ceuta y Melilla serán las mismas que para el resto del mundo, estableciendo un marco unificado para la comunidad musulmana.
El cronograma oficial para este mes es el siguiente:
Inicio de Dhul Hiyyah: lunes 18 de mayo.
Comienzo del Hajj (8 de Dhul Hiyyah): lunes 25 de mayo.
Día de Arafat (9 de Dhul Hiyyah): martes 26 de mayo.
Día del Eid al-Adha (10 de Dhul Hiyyah): miércoles 27 de mayo.
En principio, el calendario escolar reservó dos días no lectivos: el lunes 25 y el martes 26, que corresponden a la Fiesta del Sacrificio, una conmemoración de gran relevancia para la comunidad musulmana ceutí, cuya inclusión se ha mantenido como práctica habitual en los últimos cursos. Posteriormente, se notificó otra relación de días al incluir el 27 de mayo, Eid al-Adha, como festivo. Esto va a supone 3 días festivos encadenados: el 25 de mayo, lunes y sus siguientes, 26 y 27, martes y miércoles.
Leen la mayoría del alumnado un poema de una poeta saharaui y aparece la autora del libro Flores de Papel, que recomiendo a las personas que quieran conocer la historia del Sáhara Occidental desde las vivencias de tres generaciones de mujeres saharauis, en la voz de Ebbaba Hameida
Gracias por vuestro esfuerzo, habéis hecho un gran esfuerzo leyendo este poema que muestra los primeros pasos leyendo para algunos y la consolidación de la mecánica lectora para otros y otras.
Feliz día del libro
Ahora hay que poner emoción y corazón en lo que leemos como Ana Blandiana, Antonio Gamoneda, Maram al Nasri...
Muchas gracias por tu regalo, es hermoso, me recuerda a los espejismos, una puede mirar y ver en su forma más allá de las palabras de las letras e imaginar una mariposa que en el despertar de la primavera inicia su vida en ese recorrido en espiral del interior al exterior, de dentro hacia afuera, y se despereza con cierto miedo ante lo desconocido. También puede imaginar dos mariposas que hablan una todavía es gusano, está todavía sin alas, quizás sea un gusano de seda que se alimenta de las hojas de la moreda, las devora día y noche para crecer y no sabe cuál será el paso siguiente, qué pasará. Y su madre en un breve sueño le susurra: - No te preocupes, no tengas miedo, crecerán tus alas y volarás lejos, verás muchas cosas diferentes, y vivirás tu vida con emoción, con alegría y tristeza. Decide lo que quieres explorar, no tengas miedo. Las alas están par volar y descubrir nuevos horizontes. Tú debes decidir si serás madre o no. Tu destino lo construirás tú con tus decisiones. Sé coherente con ellas. Yo siempre estaré aquí en tus sueños para hablarte, para acogerte y abrazarte.
Tu dibujo es inspirador, ya ves hay ocasiones en que de las imágenes brotan cuentos y otras es al revés. Son dos trabajos distintos el de la escritura o la ilustración. Dos trabajos que se complementan y ambos narran. Felicidades Selka.
Hay una escritora saharaui que nació en los Campamentos como tú, Ebbaba Hameida que habla del espejismo, el espejismo que se ve en el desierto cuando entre las dunas a lo lejos ves ese espejismo que por mucho que camines hacia él, por muy rápido que corra el dromedario no lo alcanzas, pero en ese espejismo está el futuro de la juventud en los Campamentos y cómo ella vivió la separación de su familia de su madre para venir a Italia a curarse de su enfermedad con solo 8 años, su vida lejos de todo cuanto conocía... Quería saber si tú Selka ¿has visto espejismos en el desierto? ¿Cómo eran? Espero tus cartas y las de Lamis. Espero que hayáis disfrutado de un buen Eid.
Un abrazo
Encarna
PD: En tus dibujos podrías añadir también alguna palabra en hassanía.
Este es un fragmento del libro de Ebbaba Hameida que me ha gustado mucho.
Hoy hace ya seis años que dejaste tu cuerpo, tu alma hermosa, anciana se fue de ese cuerpo tan frágil, tan joven. Eras una niña que aunque había vivido pocos años, unos nueve solo pero tan cargados de vivencias tan importantes. Tú puedes narrar lo que es enfrentarse al miedo de las pérdidas de un padre, de una cultura, de tu país Siria, de la paz, la salud, la escuela,... hay muchas etiquetas que podían cubrirte como una mortaja: refugiada, siria, emigrante, paciente oncológica,.... Pero más allá de todas ellas eres luz, eres un alma vieja que vino a este mundo a enseñarnos la grandeza del amor, la fuerza tan inmensa que tiene el amor para vencer el dolor más profundo.
Eres la hermana pequeña de Mousa, la hermana mayor de Omar, eres el núcleo de una familia, alrededor tuyo giramos todos, tu madre que te adora, tus tíos, y en especial Housein que te adora, tu abuela a la que tantas mañanas me abracé bajo el roble que hay camino a tu escuela, bajo el que nos encontrábamos a la mañana, y ella clamaba al cielo nombrándote, clamando a Allah. No hablábamos una lengua común pero las dos sabíamos que eras la luz que nos cohesionaba y las dos sentíamos el dolor de la enfermedad que te arrebataba de nuestras vidas. Tu ausencia es algo a lo que debemos enfrentarnos y elaborarlo, sin olvidarte jamás, porque sigues viva en nuestros corazones, eres la luz que nos cuida y nos guía.
No pude llevarte al mar, pero hablamos tantas veces desde la orilla de aquellas playas en las que he trazado miles de corazones, a ti que te gustaban tanto los corazones, pero te llevé el sonido del mar hasta tu cama para que pudieras escucharlo cuando quisieras. La espuma del mar siempre me trae el eco de tu risa y cuando me siento perdida ante algún chico o chica cuyos ojos se oscurecen te pido ayuda para que me ayudes a iluminar con ese brillo que tú tienes, ese brillo que nos encendía a las dos y bastaba con que nuestras miradas se encontrasen para saber que íbamos a aprender algo juntas. Siempre querías aprender, valorabas tanto aprender, conocer, me hiciste preguntas muy difíciles como explicarte qué era lo que iban a hacer los médicos cuando te operaron, qué era eso de operar, me contabas como mamá te cuidaba muy bien, le decías a Musa que no fuese médico y a Omar le recordabas que era jueves y hoy tocaba clase conmigo tras el recreo. Tú entendiste perfectamente que cada año tengo entre una docena y cuarenta hijos e hijas. Las palabras no llegan a ser capaces de expresar lo que supuso conocerte, darte la mejor acogida de la que fui capaz tras tu llegada de Tesalónica tras dos años en un campo de refugiados, y tu corta estancia en Alemania donde nevaba mucho y no te gustaba la nieve, enseñarte a leer y a escribir, acompañarte en tu enfermedad y en tu partida aquella última semana en que estábamos encerrados y encerradas en las casas por el covid y solo el teléfono era la única manera de poder llegar a tu lado, recuerdo tu voz dándome las gracias por los dibujos que en el blog aquella semana iba publicando y eran como sembrar un jardín para ti, mi querida Hanzada. Hanzada el nombre de una flor blanca que crece en Turquía, el nombre que te puso su hermano Mousa.
No te olvidamos, sigues latiendo en nuestro interior como la estrella que nos guía y protege. Pensarte es sacar lo bueno, lo justo, el amor que ayuda a crecer y nos libera. Te queremos Hanzada.
El calendario persa o iraní es un calendario solar que se ajusta a la realidad astronómica mediante observaciones anuales, para garantizar que el primer día del año siempre corresponda al equinoccio de p`rimavera, es decir el 20 o 21 de marzo en el calendario gregoriano. El año persa consta de 12 meses, que tienen 30 o 31 días, con un mes de 29 días, que obtiene 30 en años bisiestos.
El calendario fue elaborado en el siglo XI por un equipo de astrónomos reunidos por el rey selyúcida Malik Shah en Persia y fue utilizado desde entonces en la administración fiscal, aunque solo fue adoptado como oficial en 1911 y, tras una reforma que le dio la forma actual, en 1925.
El primer día del año es siempre el equinoccio de primavera, una fiesta importante que se llama Nouruz (or Newroz, Nawruz…), palabra que significa Nuevo Día en farsi. Este día se celebra en amplias partes de la región, también entre pueblos que no usan el calendario persa, como kurdos y azerbaiyanos, e incluso en Albania.
Los doce meses del año llevaban durante siglos los nombres árabes de los signos del zodíaco, empezando con Aries (Hamal). En la reforma de 1925, estos términos se reemplazaron con nombres derivados de idioma persa antiguo y similares a los usados en el histórico calendario zoroastra. Los primeros seis meses tienen 31 días, los siguientes cinco, 30 y el último mes solo 29 o bien 30 en los años bisiestos.
marzo – abril abril – mayo mayo – junio junio – julio julio – agosto agosto – septiembre septiembre – octubre octubre – noviembre noviembre – diciembre diciembre – enero enero – febrero febrero – marzo
No existe una regla que obligue a intercalar un año bisiesto en intervalos regulares, ya que siempre se debe ajustar a las pequeñas variaciones del equinoccio de primavera, que por supuesto se pueden predecir mediante cálculos. No obstante, en 33 años siempre habrá 8 años bisiestos.
En términos precisos, se considera Nouruz el día en el que el momento exacto del equinoccio en Persia central cae antes del mediodía. Si este momento astronómico se produce después del mediodía, el año se inicia al día siguiente. Históricamente, eel punto de referencia era el observatorio de la ciudad de Isfahan, construido en el siglo XI precisamente para la elaboraci´ón del calendario por los astrónomos de Malik Shah. Hoy, sin embargo, se usa el meridiano de 52,5º de longitud oriental, que también marca la hora oficial de Irán, 3 horas y 30 minutos adelantada a la hora universal o GMT (Irán es uno de los pocos países con una hora oficial que no corresponde a una de las 24 franjas horarias completas). Esta longitud coincide con la también histórica ciudad de Shiraz en el sur de Irán, mientras que Isfahan y la capital, Teherán, se situán un minuto más al oeste.
En la mayoría de los casos —en concreto en el 64% de los casos—, el Nouruz persa cae en el 20 de marzo gregoriano; en una de cada tres ocasiones en el 21 de marzo y en un 3% de los casos en el 19 de marzo.
Mes de Farwardin en un almanque persa
Hégira solar
El actual cómputo del calendario persa se basa en la H´égira, que cuenta los años transcurridos desde la emigración del profeta Mahoma de La Meca a Medina, correspondiente al año 622 de la era cristiana. Sin embargo, se diferencia de la hégira utilizada en el resto del mundo musulmán, donde este cómputo se combina con el año lunar islámico, que es 11 días más cortos que el solar. Por lo tanto la hégira solar persa es estable respecto a la era cristiana, pero se va alejando del cómputo lunar islámica.
Al iniciarse el año persa el 21 de marzo, un año del calendario persa siempre corresponde a dos de la era cristiana, restando 622 para los meses enero, febrero y marzo (hasta el 21) del año gregoriano y 621 para los demás. O viceversa: a un año de hégira solar hay que sumar 622 años para los meses Dei (a partir del día 11), Bahman y Esfand, y 621 para el resto.
La discrepancia entre la hégira solar y la lunar alcanzó 43 años a inicios del siglo XXI y aumenta 3 años en cada siglo. Así, el año 2024 de la era cristiana corresponde al 1402-1403 del calendario persa y al 1445-46 de la hégira lunar utilizada en el resto del mundo musulmán. A partir de 2035, la diferencia entre ambas variantes de la hégira será de 44 años.
Ciclo de animales
Popularmente, los años del calendario persa se agrupan en ciclos de 12, denominados cada uno con el nombre de un animal. El ciclo consta de: Ratón — Toro —Tigre — Conejo — Dragón — Serpiente — Caballo — Cabra — Mono —Gallo — Perro — Cerdo. El año 1400 de la hégira solar, equivalente a 2021-2022 d.C., correspondió al segundo animal del ciclo, Toro.
Este ciclo no tiene carácter oficial, pero numerosos almanaques populares incluyen la información del animal correspondiente al año, y en muchas familias es habitual colocr una figurita o imagen del animal correspondiente al nuevo año la fiesta den Nouruz o recordar en qué año del ciclo han nacido hijos o familiares.
Este cómputo de años, inspirado en la astrología china, se expandió por los pueblos túrquicos y mongoles de Asia central en la Edad Media y fue introducida en Irán en el siglo XIII por la dinastía mongol del Ilkanato. Aparece en crónicas de la corte fundada por Hulagu, el nieto de Gengis Kan, pero cayó en desuso tras la desintegración del imperio en el siglo XIV. Sin embargo, no fue olvidado del todo y en el siglo XIX fue, aparentemente, rescatado del olvido o recuperado. Cuando la Asamblea consultiva iraní decidió en 1911 establecer oficialmente el calendario creado por Malik Shah en el siglo XI, también incluía los ciclos de 12 animales como cómputo oficial. Este aspecto fue anulado por la Asamblea que en 1925 creó el actual calendario persa moderno.
Aún así, el ciclo ha seguido siendo popular durante el siglo XX, frecuentemente asociado directamente a la astrología china, con cuyo cómputo coincide, salvo por un mes de diferencia en el inicio del año. El actual régimen islamista iraní lo rechaza y busca denominar los años con referencias religiosas.
Historia
La introducción del calendario lunar en Persia tras la misión islámica conllevó, según los cronistas, un abandono de los ajustes periódicos del calendario solar zoroastra, hasta entonces en vigor, hasta el punto de que Nouruz se llegó a celebrar en invierno. Para volver a colocar la fiesta en primavera, el rey Yalaludín Malik Shah, segundo sultán de la dinastía selyúcida, encargó en 1073 d.C. la elaboración de un calendario preciso a un equipo de numerosos astrónomos y matemáticos, entre los que se cita también al entonces muy joven Omar Jayam. El trabajo se realizó en Isfahan, entonces capital del imperio selyúcida, donde se construyó un observatorio astronómico, y resultó en la elaboración de un calendario con 12 meses, cada uno con una duración de entre 29 y 32 días. No existía una regla para intercalar años bisiestos, sino que cada año se observaba el momento del equinoccio vernal para fijar acorde la longitud del último mes.
La duración de cada mes aparentemente no era fija sino que se ajustaba a la permanencia del sol en el signo del zodíaco correspondiente (con el primer mes equivalente a Aries). Durante siglos, este calendario, conocido también como Yalali, Maliki o Malikshahi, por el rey fundador, se utilizaba en la administración de Irán de forma paralela al lunar islámico. En 1911, la Asamblea consultiva de Irán lo instauró como calendario oficial, con los nombres correspondientes a los 12 signos del zodíaco y con una duración variable de cada mes según las observaciones astronómicas, acompañado además del ciclo de 12 años nombrados según animales. El cómputo de años era el de la hégira lunar común del mundo islámico.
En 1925, la misma Asamblea reformó este calendario y decretó una duración inmutable para todos los meses: 31 para los primeros seis, 30 para los siguientes cinco, y 29 o 30, según fuera bisiesto, para el último. Reemplazó los nombres de los meses por los actualmente vigentes, inspirados en antiguos términos iraníes zoroastras y desechó el ciclo de animales como cómputo oficial. Desde entonces no se ha vuelto a modificar.