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sábado, 4 de junio de 2022

Yumoto, atora japoensa

 

LOS AMIGOS

 https://akimonogatari.es/kazumi-yumoto-los-amigos-descubrieron-la-muerte

 

LOS AMIGOS.

Autor/es

  • EAN: 9788494335419
  • ISBN: 978-84-943354-1-9
  • Editorial: NOCTURNA
  • Traductor: PAZO ESPINOSA, JOSÉ
  • Encuadernación: Otros
  • Medidas: 150 X 210 cm.
  • Páginas: 210
  • Materias: novela gráfica

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«Una novela sobre la muerte que defiende la alegría de vivir»

En clase, Yamashita es el gordinflón, Kiyama es tan larguirucho que le llaman «espárrago» y Kawabe, el raro que cada vez que habla de su padre se inventa una profesión distinta. Los tres tienen doce años y una vida normal... hasta que la abuela de Yamashita muere. Entonces experimentan una súbita curiosidad por la muerte: ¿qué pasará después?, ¿qué expresión se le quedará a uno al morir?, ¿existirán los espíritus?
En busca de respuestas, deciden espiar a un anciano que vive cerca del colegio porque han oído comentar a un adulto que morirá pronto. Sólo es cuestión de organizarse para no perderle de vista. Y de que él no se dé cuenta, claro.

Nada más publicarse en Japón, esta cálida y divertida novela se convirtió en un éxito fulminante: se tradujo a 14 idiomas, el director Shinji S¬omai la llevó al cine, obtuvo el premio JAWC al nuevo talento y en Estados Unidos ganó otros dos premios: el Boston Globe-Horn Book y el Mildred L. Batchelder.

Otros libros del mismo autor

Agarrarse a la vida

 

Rozalén - Agarrarte a la Vida (Video Oficial)

 

Letra: Sé de los fantasmas que habitan en ti, del pozo frío y oscuro del que no logras salir. 

De los cristales atravesando tu garganta gris, 

y ya sólo contemplas una forma de dejar de sufrir.

Pero también guardo en la memoria todos los momentos

 en los que te vi feliz, 

el brillo que emanaban tus ojos,

 tu inconfundible forma de reír.

 Pero también sé que, 

tras la tormenta,

 todas las nubes logran desaparecer 

y que tus flores heladas y marchitas 

vuelven nuevamente a florecer.

 La ilusión puede volver. 

Distinta, pero puede volver.

 Lo que daría por agarrarte a la vida, 

conduciría a todos tus monstruos

 hacia el paredón.

 Lo que daría por agarrarte a la vida,

 pero sólo tú, sólo tú puedes jugar a ser Dios. 

Ven junto a este árbol, 

cerremos los ojos al sol.

Quiero que sientas cerca mis manos. 

Háblame de tu dolor. 

Aunque no entienda, 

me quedo a tu lado y apago la voz. 

A veces, la simple presencia

es la mayor comprensión. 

Pero sé bien de esa escalera con la que sueñas,

 que te lleva hacia una luz y

 amarra fuerte a la tierra toda esta amarga esclavitud. 

Acuérdate de que en esta orilla hay un ejército que lucha con amor, 

sin juicios, ni culpas, ni reproches. 

Llevan por escudo un corazón.

 La ilusión puede volver.

 Distinta, pero puede volver.

 Lo que daría por agarrarte a la vida,

 conduciría a todos tus monstruos hacia el paredón. 

Lo que daría por agarrarte a la vida,

 pero sólo tú, sólo tú puedes jugar a ser Dios.

 Autores de la canción: 

María de los Ángeles Rozalén Ortuño © Sony/ATV Music Publishing LLC

jueves, 24 de marzo de 2022

Cómo trabajar la muerte en el aula

Cómo se lo explico (II): Trabajar la muerte en el aula

 
 
 
 
PATRICIA DÍAZ, PSICÓLOGA INFANTO-JUVENIL DE FMLC

 

© Malagón

Es muy frecuente que los profesores y orientadores nos planteen numerosas consultas acerca de cómo trabajar la muerte en el aula con sus alumnos, ya que casi ningún aula o colegio es ajeno a la experiencia del duelo entre los estudiantes.

A menudo, si preguntamos a los alumnos de un centro educativo, casi el 90% de ellos ha vivido alguna experiencia de pérdida o muerte de algún ser querido.

Por esta razón, es normal que los centros se preocupen por dar una respuesta adecuada y educativa y -lo que es más importante en estos casos- preventiva, ya que capacitará a los alumnos para responder adecuadamente ante la muerte y les protegerá de los distintos duelos que atravesarán durante sus vidas.

En este artículo proponemos algunas actividades, dirigidas a los más pequeños, para ir trabajando distintos aspectos de la muerte en el aula.

Aprovechar las festividades y las fechas señaladas

 A. Organizar un taller de tarjetas de despedida en el día de Todos los Santos
  • • De esta forma, se trabaja la despedida.
  • • Se ve la muerte como algo natural y cotidiano.
  • • Se enseña que cualquier momento es bueno para despedirse.
  • • Permite hacer una despedida simbólica.
 B. Celebrar Halloween eligiendo disfraces relacionados con la muerte y los muertos
  • • Se vive la muerte como un cambio, no necesariamente dramático.
  • • Se valora el aspecto lúdico de la muerte.
  • • Da la oportunidad de explicar los distintos elementos que rodean la muerte y el motivo por el cual son necesarios.
C. Explicar la caída de los dientes y lo que implica esa pérdida
  • • Se trabaja una pérdida común a todos los niños.
  • • Se trabajan los aspectos que implica ese cambio.
  • • Explicamos que, aunque haya cambios, a veces son necesarios para crecer.

D. Analizar las estaciones a través de la caída de hojas, el crecimiento de las flores, la sequía estival, etc.
  • • La caída de las hojas es un proceso natural, igual que la muerte.
  • • Se explican los motivos por los que se marchitan las flores y se caen las hojas.
  • • Da pie para explicar otros motivos por los que mueren los seres vivos.

Trabajar el ciclo de la vida en los animales

  • • Puede equipararse a cualquier ciclo vital.
  • • Se puede hablar sobre las especies animales extinguidas.
  • • Hacer preguntas sobre las causas de la extinción.
  • • Analizar la posibilidad de que los seres humanos se extingan.
  • • Permite trabajar la universalidad de la muerte, la irreversibilidad en la extinción de determinados animales y las causas físicas que producen la muerte.

Análisis transcultural de la muerte

  • • Buscar aspectos representativos de la muerte en otras culturas, como las calaveras mejicanas, los distintos dioses de la muerte en la mitología clásica, formas de representar a la muerte en España y en otros países.
  • • Analizar la universalidad de la muerte.
  • • Colorear dibujos con las distintas representaciones de la muerte.
  • • Buscar las leyendas mitológicas relativas a la muerte, como el barquero Caronte, Las Valkirias, etc.

Estas son algunas de las actividades con las que se puede trabajar en clase un primer acercamiento a la muerte, de manera transversal y desde un punto de vista didáctico. Hemos recopilado muchas más actividades que pueden ser interesantes, las cuales iremos añadiendo en los próximos posts, para que puedan seleccionarse en función del grupo de edad que cada profesor tenga en el aula.

Para saber más sobre la atención del duelo en menores, puedes acudir a nuestro servicio gratuito de Psicoterapia de duelo infantil o solicitar que impartamos una charla gratuita para padres y profesores  en tu centro educativo (a través de este proyecto), si está dentro de la Comunidad de Madrid.

También puedes consultar  nuestro manual práctico «Hablemos de Duelo», que ofrece pautas para ayudar a los adultos a hablar de la muerte con los niños y da claves sobre cómo viven el duelo los menores según su edad. También incluye un apartado sobre cómo atender el duelo en el colegio y cómo ayudar a afrontar el duelo a las personas con discapacidad intelectual. La guía está disponible gratuitamente para su descarga en nuestra página web:

www.fundacionmlc.org.

domingo, 10 de mayo de 2020

Entender que existe la muerte cambia la vida


“Entender que no existe la muerte cambia nuestra vida”



 


 

Amiga de la muerte

Ejerciendo su especialidad, anestesiología y reanimación, se preguntó qué pasa con la conciencia mientras nuestros parámetros vitales son una linea inexpresiva. Pero el empujón final para dedicarse a investigar sobre la muerte y las ECM (experiencias cercanas a la muerte) fue cuando a su marido le diagnosticaron una enfermedad terminal. Es cofundadora de la asociación sin ánimo de lucro Merry Human Life Society (Merrylife) para la evolución de la conciencia, y coautora del libro ¿Existe la muerte? junto a Anji Carmelo. Será ponente de una jornada sobre la continuidad de la consciencia más allá de la muerte que tendrá lugar el sábado 6 de octubre en la Facultad de Psicología de la Blanquerna y organiza Merrylife.
Considero que la muerte es el momento más importante de la vida. Aquí se queda todo lo denso, te llevas tu conciencia.
¿Cuál es su experiencia con la muerte?
Trabajé como médico adjunto en el hospital Vall d’Hebron durante 32 años, de ellos 18 como anestesióloga en cirugía cardiaca.
¿Muerte y reanimación han sido su pan de cada día?
He estado en contacto con la muerte desde dos vertientes.Una es personal: yo nací tras la muerte de una hermana, recuerdo ir al cementerio desde muy pequeña. También viví tres abortos tardíos de mi madre, la muerte de un hermano a los 26 años y la muerte de mi marido.
¿A qué edad enviudó?
A los 48 años. Fue entonces, con el diagnóstico de enfermedad terminal de mi marido, médico reumatólogo, cuando empecé a investigar la muerte y la posibilidad de un más allá para ayudarle en ese tránsito.
¿Y en lo profesional?
Debido a mi especialidad he reanimado muchos paros cardiacos y he asistido a operaciones muy graves. Fui parte del equipo del primer trasplante bipulmonar de España y el primer unipulmonar de Catalunya. Todo esto me acerca mucho a la muerte y hace que me haga muchas preguntas.
Hablemos de ellas.
Había un tipo de operaciones que hacíamos en cirugía cardiaca bajo hipotermia profunda. Casos en los que la aorta se rompe en la zona de la que salen las arterias que irrigan el cerebro. Para que el cirujano pudiera coser teníamos que parar la circulación sanguínea, el corazón y la respiración.
¿Y eso no es la muerte?
Sí, aparentemente la persona está muerta. Luego, a través del calentamiento, el oxígeno y los fármacos, su actividad vuelve a la vida. Yo no podía evitar preguntarme: ¿dónde está la conciencia mientras tanto? Si la conciencia está en el cerebro, cuando este no recibe oxígeno, ¿qué pasa con ella?
¿Qué entendió?
Que la conciencia no es un producto de nuestro cerebro sino que utiliza a nuestro cerebro. Dediqué mucho tiempo a investigar las ECM (experiencias cercanas a la muerte).
Ha colaborado usted con el cardiólogo holandés Pin Van Lommel.
Sí, que desde 1988 se ha dedicado a documentar casos incuestionables de ECM. En el 2001, en The Lancet, publicó un estudio clínico prospectivo con 344 pacientes en el que participaron diez hospitales holandeses.
¿Sobre vivencias de ECM?
Sí, pacientes que mueren clínicamente, es decir, que corazón y cerebro dejan de funcionar, y aun así pueden explicar sus percepciones sensoriales como si fueran un ser completo (las personas ciegas ven como si tuvieran vista, los sordos oyen...), y pueden sentir, recordar y pensar. Pero su cerebro no tiene rastro de actividad porque simplemente está “muerto”.
¿Y qué cuentan?
Las situaciones más comunes descritas son que han podido verse a sí mismos y lo que pasaba en aquel momento en su entorno; han revisado toda su vida en el pasado y también en el futuro y comprendido el sentido de su existencia. Han sentido una paz y un amor incondicional indescriptible.
¿Pese a que su cerebro está muerto?
Sí, por tanto esa consciencia que continúa durante este trance no se encuentra en el cerebro. Es una energía, y como energía no se crea ni se destruye, se transforma y perdura.
¿Se da algún cambio en esas personas?
La mayoría modifican su escala de valores, pierden el miedo a morir y afrontan la vida de una forma radicalmente diferente: empiezan a dedicarse a trabajos que dan sentido a sus vidas, de servicio y ayuda a los otros…
Hay médicos que afirman que esas experiencias son meras alucinaciones.
Sí, debidas a la falta de oxígeno que todos sufrimos en ese momento, pero no todos tenemos un ECM, tan solo un 20%. También dicen que son causadas por el exceso de anhídrido carbónico o por una epilepsia del lóbulo temporal, pero todas son rebatibles.
¿Cómo se lo explica usted?
En 1990, Stuart Hameroff, psicólogo en la Universidad de Arizona, y Roger Penrose, físico matemático en la de Oxford, propusieron que los microtúbulos, las unidades más pequeñas del citoesqueleto de las células, actúan como canales para la transferencia de información cuántica responsable de la consciencia.
¿Somos como aparatos de radio?
Exacto, y cuando morimos el contenido de los microtúbulos vuelve a esa conciencia cuántica y si te reaniman se puede recuperar.
¿Me está diciendo que en nosotros hay una conciencia universal?
Sí, y cuando mueres esa conciencia a la que se suman tus experiencias pasa a la conciencia cuántica, pero no se pierde la información.
¿Se trata de una conciencia que está continuamente aprendiendo?
Sí, continuamente, y que está conectada a todo. El mundo de las subpartículas de las que todo está hecho, están interconectados, usted, yo, los árboles, la mesa, todo el universo... Puede ser una explicación. Lo que está claro es que si entendiésemos que no existe la muerte, no tendríamos miedo y viviríamos de otra manera.

jueves, 30 de abril de 2020

El libro de los muertos ( Egipto)




¿Qué es el Libro de los muertos y el Inframundo para los egipcios?

Aquí podéis ver un documental sobre el Libro de los Muertos en Egipto.
https://www.youtube.com/watch?v=-hi6h1lGlvM

¿Cómo suena el texto de este libro? Podéis oírlo aquí, al menos un rato




MORIR EN SOLEDAD POR MIGUEL ÁNGEL SANTOS GUERRA

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Morir en soledad

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La lucha que estamos manteniendo contra el coronavirus tiene unos protagonistas silenciosos que no podemos olvidar. Me refiero a las víctimas que está causando. “Tenemos que trabajar unidos y mirar hacia el futuro”,  “tenemos que ganar esta guerra”, “vamos a salir de esta terrible pandemia”, decimos. Pero quienes han muerto durante la crisis no podrán ni ver ni disfrutar esa victoria. Los fallecidos constituyen un tributo demasiado elevado que la sociedad está pagando para salir a flote. Una persona que hubiera fallecido, una sola, sería un precio excesivo. Pero ya son más de dieciséis mil las que ha habido en España cuando escribo. Los muertos son de todos. Nos tienen que doler a todos. Nadie debería utilizarlos como arma arrojadiza contra los adversarios políticos.
Las familias de los fallecidos nunca olvidarán esta maldita crisis. Porque les ha llevado un ser querido al que no han podido acompañar en los momentos más duros, al que ni siquiera han podido dar la mano en el último momento y al que no han despedido de manera adecuada. Han tenido que darles un adiós cruel en la distancia, una triste despedida desde lejos de ese féretro que acaso ni han visto. El enfermo se había convertido en una amenaza de muerte para los suyos y la separación era, por consiguiente, una dolorosa  manifestación de amor.
Cuando he sabido que los cadáveres se acumulan en el Palacio de Hielo de Madrid porque las funerarias no dan abasto a los entierros y a las incineraciones, me he acordado de aquel estremecedor pensamiento del escritor austríaco Franz Werfel: “La muerte es la congelación del tiempo. El tiempo  es el deshielo de la muerte”. Y he pensado en la tragedia de la separación del fallecido y de sus seres queridos.
Las estadísticas de fallecidos y sus representaciones gráficas no muestran la soledad, la angustia, el dolor o la desesperación. El coronavirus se ha llevado a abuelos, padres e, incluso, hijos. Se ha llevado a sanitarios, farmacéuticos, policías y guardias civiles. Sin contemplaciones, sin miramientos, sin piedad, a veces sin aviso.  La muerte ha señalado con predilección un sector de la población especialmente vulnerable: los ancianos, las ancianas. Más del 85% de los fallecidos tenían más de 70 años. Una cruel preferencia. La muerte se está llevando a la generación que vivió la guerra, que padeció la hambruna, que sufrió la dictadura, que luchó por la libertad, que  trabajó para que pudiéramos estudiar, que en la crisis de 2008 aportó sus pobres sueldos para ayudar a la familia y que luego luchó, a golpe del bastón en que se apoyaba, por unas pensiones dignas. A ellos y a ellas precisamente. Qué crueldad.
A esas familias que han sido marcadas por la muerte de un ser querido se les habrá helado la sonrisa ante el  último meme ingenioso, se les habrá marcado un rictus de angustia ante la última broma. Solo les quedarán como recuerdo las lágrimas y la soledad de su difunto.
Acabo de leer en estos días de encierro la novela de Isabel Allende “Largo pétalo de mar”. Poco antes de morir Roser, la protagonista, le expresa a su marido Víctor Dalmau su deseo más hondo: “No me lleves al hospital por ningún motivo, quiero morir en nuestra cama, tomada de tu mano”. Es comprensible ese deseo de  abandonar el mundo de la mano de un ser querido. Y en la propia casa. Muchas personas que nos están dejando en estos días no han tenido esa elemental posibilidad. Se han ido solos entre las frías paredes de un hospital. Tristeza para quien se va. Inmensa tristeza para quienes se quedan.
A continuación, Isabel Allende describe la muerte de Roser con estas palabras: “Víctor se echó a llorar  como un crío, con sollozos desesperados. Roser lo dejó llorar hasta que se le agotaron las lágrimas y se fue resignando a aquello que ella había aceptado hacía varios meses. “No voy a permitir que sufras más, Roser”, fue lo único que Víctor pudo ofrecerle. Ella se acurrucó en el hueco de su brazo, tal como hacía cada noche, y se dejó mecer y arrullar hasta que se durmió. Ya estaba oscuro…”. Una forma más digna de morir que la que estamos padeciendo.
Decía el poeta Marco Valerio Marcial, nacido en Bilbilis (la actual Tarragona) en el año 64 después de Cristo: “Más triste que la muerte es la manera de morir”.  Pues en el caso de los fallecidos por coronavirus tendremos que reconocer que la soledad y el aislamiento hacen más triste la muerte.
Esta crisis me está desvelando la importancia de lo cotidiano, el valor de lo habitual. Nunca había pensado que algo tan lógico y tan natural como estar al lado de un enfermo, como tomar su mando en los últimos momentos podría estar vedado por una circunstancia como esta. ¿Cómo no dábamos a valor a esa  realidad tan elemental, tan necesaria?
Estuve al lado de mis padres en el último instante de su muerte. ¿Qué maldita situación es esta que nos impide estar al lado, tomar la mano y dejar que las lágrimas  lleguen pausadas a la sábana que cubre el cuerpo del ser querido cuando se va para siempre?
La muerte es algo excesivo, definitivo, irremediable. Decimos una y otra vez: esto también pasará, saldremos de esta pandemia unidos, venceremos al virus…  Y así será. Pero algunos no lo verán. Porque se habrán ido para siempre. Es a ellos y a ellas a quienes deseo dedicar estas líneas. Y a sus familiares que les han dicho adiós agitando el pañuelo desde la lejana orilla. Un adiós definitivo.
Pobres muertos de coronavirus. Pobres familiares y amigos, que no han podido despedirles de una manera digna. Creo que es lo más cruel que nos está deparando la pandemia.  Está imponiendo una forma de morir inhumana. Está llevándose a muchas personas mayores y a otros que no lo son tanto de una forma terrible.
Solo se habla del origen de esta crisis a través de mensajes de whastapp. No hay una información oficial sobre tan importante cuestión. Parece que es un tema tabú. ¿Qué sentirían los familiares de los fallecidos  si conociesen que la pandemia ha sido diseñada, planificada y extendida como una operación destinada a favorecer el control económico mundial? ¿Cómo perdonar tamaña perversidad? ¿Cómo seguir manteniendo el orgullo de pertenecer al género humano? No hay otra especie animal capaz de imaginar y llevar  a cabo un plan tan perverso para sus semejantes. ¿A qué llamamos progreso?¿Qué es el conocimiento sin valores?
No es fácil elaborar el duelo mientras el cadáver de un ser querido se encuentra amontonado con otros cadáveres en una morgue porque las funerarias están saturadas.
Hay muchas personas que están haciendo esfuerzos sobrehumanos para que termine esta pesadilla.  Las familias de los fallecidos han hecho la aportación más dolorosa. Sé que estas palabras no significarán ningún consuelo para ellas, sé que ninguna palabra podrá llenar el inmenso vacío que dejó quien se fue para siempre, quien (como se dice en algún país para decir que alguien ha muerto), no volverá a aparecer por ninguna parte. Quiero, no obstante, expresar mis condolencias a los familiares de quienes han fallecido en esta crisis. Quiero acompañarles en el sentimiento de dolor que les  invade y en ese inmenso vacío que ha dejado en la familia la ausencia definitiva de quien tanto amaban.
Qué decir de quienes han entregado la vida en acto de servicio, por tratar de salvar la de los demás.  Ellos han pagado el más alto precio por la salvación de todos. Saldremos de la crisis, claro que sí. Aunque sin sin ellos y sin ellas. No estarán del todo ausentes, sin embargo, porque su memoria va a quedar grabada en nuestros corazones.

Taj Mahal la tumba más bella del mundo

Sigue estando de actualidad este documental Morir en Benarés, donde habrán mejorado algnnos datos,  pero los cambios son tan lentos. Lo que nos narra sobre los ritos funerarios, y la cultura sigue siendo actual y nos muestra la más bella tumba del mundo, el Taj Mahal. 
La séptima maravilla del mundo: Taj Mahal fue dada una designación de un sitio del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1983, junto con la inclusión de su nombre en la lista de las siete maravillas del mundo.
Podéis verlo aqui:
Foto de Ana hace un mes en marzo de 2020.

Y para descubrir los secretos del Taj Mahal las investigaciones de esta investigadora: Ebba Koch
Los secretos de su construcción: 

Funerales en Japón

Frida Kahlo



Epitafios, qué son

Un epitafio es un texto que se escribe en la lápida de una tumba en memoria de la persona fallecida.

Los epitafios, a menudo, son frases convencionales del estilo de "Descanse en paz" o "No te olvidamos", pero también pueden ser textos más elaborados o creativos.


Voy a darte a leer algunos de este último tipo, para que puedas hacerte una idea:


Para empezar, aquí tienes el que, según se cree, figura en la tumba de Alejandro Magno († 323 a. C.), cuyo paradero, como el del Santo Grial, se desconoce:


UNA TUMBA ES SUFICIENTE PARA AQUEL A QUIEN EL UNIVERSO NO BASTARA


A continuación te muestro el que es sabido que figuró en la tumba del astrónomo Johannes Kepler († 1630), que fue destruida durante la guerra de los Treinta Años:


MEDÍ LOS CIELOS; AHORA MIDO LAS SOMBRAS



lunes, 27 de abril de 2020

De Tierra y Sal

Nueve platos relacionados con la muerte

Nueve ancestrales ritos gastronómicos de los entierros que sobreviven a la globalización (y a Halloween)



Nueve ancestrales ritos gastronómicos de los entierros que sobreviven a la globalización (y a Halloween)
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HOY SE HABLA DE
Los ritos funerarios, asociados siempre al culto a los antepasados y las creencias en una vida más allá de la muerte, son una de las primeras manifestaciones culturales de la Humanidad, y uno de los elementos de estudio claves para entender la evolución de esta.
Pero, aunque todas las culturas tienen algún tipo de rito funerario, estos difieren enormemente entre ellos. Y la forma en que se celebran los enterramientos en distintas partes del mundo han sido fuente de controversia desde que existen registros históricos.
Como explica la tanatopractora estadounidense Caitlin Doughty en su magnífico libro De aquí a la eternidad (que acaba de publicar en español Capitán Swing), el historiador griego Herodoto describió hace más de dos mil años uno de los primeros casos en que una cultura se indignase por los rituales mortuarios de otra:
Según Herodoto, en cierta ocasión el emperador persa llamó a su presencia a un grupo de griegos. Como los griegos incineraban a sus muertos, el emperador se preguntó: “¿Qué habría que daros para que os comáis a vuestros padres muertos?”. Los griegos, irritados ante la pregunta, explicaron que no habría oro en el mundo capaz de convertirlos en caníbales. A continuación, el emperador convocó a la tribu de los calatias, conocidos por comer el cuerpo de sus difuntos, y les preguntó: “¿Por qué precio arrojaríais al fuego el cuerpo de vuestros padres?” Los calatias le rogaron que no volviese a proponer jamás “esa atrocidad”.
Funeral

La comida está siempre presente

La globalización, qué duda cabe, también ha llegado a los tanatorios. La muy estadounidense costumbre del ágape de los velatorios –con su café aguado, sus mini sándwiches y su surtido de pastas– es habitual en medio mundo, incluido España, donde las costumbres tanatogastronómicas, asociadas siempre al duelo familiar celebrado en la propia casa del difunto, están en peligro de extinción.
Hoy el necrocanibalismo, que fue práctica habitual entre numerosos pueblos de la Antigüedad, no está presente en ningún rito funerario, pero otras costumbres gastronómicas asociadas a la muerte se han mantenido durante siglos contra viento y marea. Esta es una selección de las más interesantes y sorprendentes:

Indonesia: sacrificios de animales

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La región indonesia de Célebes meridional mantiene una de las costumbres funerarias más extravagantes del mundo, que en los últimos años ha sido fuente de un peregrinar constante de tanatoturistas, ávidos de ver con sus propios ojos como los habitantes de la región conviven durante meses o años junto a sus muertos, que mantienen en casa, vistiéndoles, peinándoles y llevándolos a dormir por las noches.
Como explica Doughty en su libro, la mayoría de indonesios son musulmanes, pero en las montañas de Tana Toraja se siguió antaño una religión conocida como Aluk To Dolo (literalmente, “el camino de los ancestros”). De acuerdo con la tradición local, una persona no muere realmente hasta que se sacrifica un animal en su honor –normalmente, un búfalo o un cerdo–, momento en el cuál el cadáver finalmente puede morir junto al animal. Durante este lapso entre la muerte y el funeral, el cuerpo se queda en casa, en un tiempo que puede durar meses o años.
Una vez al año se celebra además la festividad de Ma’nene en la que las familias desentierran a sus muertos para sacarles a pasear. Es en estos días cuando se celebran además los sacrificios rituales de animales –que luego, claro, se asan al fuego–, para poder enterrar a los fallecidos que seguían como si nada en sus casas.

Utah e Idaho: patatas de funeral

Funeral Patatas
Las funeral potatoes (literalmente, “patatas de funeral”) nunca faltan en los velatorios de los adeptos al movimiento de los Santos de los Últimos Días –la secta cristiana más conocida por el sobrenombre de “mormones”– que habitan principalmente en los estados de Utah e Idaho.
El plato no tiene aparentemente ningún sentido religioso, aunque parece un canto al exceso entre una comunidad conocida por no tomar alcohol, cafeína, ni tabaco. Se trata de una preparación ultracalórica compuesta de hash browns o dados de patata, queso (cheddar o parmesano), cebolla, sopa cremosa (pollo, champiñón o apio) o salsa de nata, crema agria, que se cubre con mantequilla y copos de maíz o patatas chip trituradas y se mete al horno.

México: pan de muerto

Pan Muerto
El pan de muerto es el dulce que se sirve tradicionalmente en el Día de Muertos, la tradicional festividad mexicana que, pese a tener orígenes precolombinos, se adaptó a la fecha de la festividad católica de Todos los Santos.
En la actualidad, el dulce se prepara con motivo de esta festividad (que ha tenido mucho auge en los últimos tiempos como una reacción al estadounidense Halloween) y, aunque varía bastante entre las distintas regiones, se consume en todo México. Sus orígenes, no obstante, están íntimamente ligados a los ritos funerarios de las civilizaciones mesoamericanas que poblaban la zona antes de la llegada de los españoles.
Existen múltiples historias sobre el origen del pan de muerto, pero todas apuntan de una u otra forma a los sacrificios rituales que eran habituales en la cultura maya, en los que, tras dar muerte a una víctima, el sacerdote extraía su corazón mientras aún latía, lo introducía en una olla con amaranto y después lo mordía en señal de agradecimiento.
Esta “costumbre” pudo derivar en una tradición funeraria en la que se elaboraba un pan con semillas de amaranto y la sangre de los difuntos, que imitaba este corazón de los sacrificios, antecedente directo del actual pan de muerto.

Castilla-La Mancha: duelos y quebrantos

Duelos Quebrantos
En España también tenemos nuestras propias tradiciones funerarias, asociadas normalmente a los velatorios caseros, que aún se siguen realizando en algunas regiones rurales de España.
Como en los funerales de la mayoría de las culturas no falta la comida y la bebida en abundancia, pero en regiones como Castilla-La Mancha esta no siempre abundaba. Se cree que así surgió uno de los platos más típicos de la región, los Duelos y Quebrantos, conocido por aparecer en El Quijote: un guiso formado por huevos revueltos, chorizo y tocino de cerdo, pero que se puede elaborar además con todo tipo de casquería. Su elaboración flexible permitía ofrecer algo de comer a los dolientes con cualquier elemento graso que se tuviera a mano.
Otra teoría asegura que el origen del plato hace alusión al “quebranto” del ayuno impuesto sobre las carnes de cerdo tanto en las religiones judía como islámica y su posterior “duelo” tras haber violado los preceptos del ayuno. Sea como fuere, lo cierto es que el plato se sirve en los funerales de la región desde hace siglos. Incluso Calderón de la Barca nombraba el plato en este contexto, en su obra El pésame de la viuda:
"Unos huevos y torreznos
haz que para una cuitada,
triste, mísera viuda,
huevos y torreznos bastan,
que son duelos y quebrantos".

Japón: arroz con… huesos

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Japón es el país del mundo donde más extendida está al cremación: se incineran el 99,9% de los cadáveres. Asociado a esta se celebra un ritual conocido como kotsuage. Tras la cremación, se entrega a los familiares el esqueleto del fallecido, y estos, con ayuda de unos palillos, recogen sus huesos y los van depositando uno a uno en una urna. La calavera, claro está, no cabe, y un operario de la funeraria la rompe en trozos para poder continuar con el ritual, que finaliza cuando se ha recogido el hioides, el hueso en forma de herradura que se sitúa entre la lengua y el tiroides.
¿Y qué tiene que ver esto con la comida? Los huesos se recogen con los palillos que acompañan a un bol de arroz, que se presenta como ofrenda. Y es de esta tradición de la que provienen los mayores tabúes protocolarios de las mesas japonesas, que prohíben clavar los palillos en los boles de arroz o intercambiar comida de unos palillos a otros.

Estonia: banquete en el cementerio

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Como explican en The Daily Meal, en Estonia es tradicional que, justo después del entierro, la familia del finado ofrezca a familiares y amigos un ágape. Este se celebra en el propio cementerio, junto a la tumba, y suele incluir pasteles, pan y, como no, vodka. Todas las sobras son abandonadas en el cementerio.
Más tarde, el mismo día del entierro, se sirve una cena más copiosa, en la que es típico servir cerdo asado y rollos de col rellenos.

Hawaii: Laulau

Laulau
Antes de la colonización estadounidense, los hawaianos envolvían los cuerpos de sus muertos en hojas de plátano, taro y mora, antes de ser enterrados cerca del comedor comunitario destinado a los hombres.
Esta costumbre funeraria ha desaparecido por completo, pero tras un deceso se sirve siempre un plato que recuerda enormemente a esta tradición. Se trata del laulau, una legendaria elaboración polinesia que consiste en asar cerdo o pescado envuelto en hojas de taro, y cocinado en un horno subterráneo, en el que se cubría el asado con piedras que se calentaban quemando hojas de plátano.
Hoy el laulau se puede probar en todas las islas del archipiélago, y no solo en los funerales, aunque se prepara al vapor.

Irlanda: wake cake

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En Irlanda nunca falta el alcohol en los funerales. Pero no todo puede ser emborracharse. En su libro Death Warmed Over: Funeral Food, Rituals, and Customs from Around the WorldLisa Rogak habla de este tradicional pastel irlandés, que se sirve en los para despertar de la cogorza a los amigos y familiares.
La wake cake recuerda al pound cake inglés, pero es todavía más calórico y lleva queso crema, por lo que su sabor recuerda, obviamente, al de una tarta de queso.

Rumanía: cozonac

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El cozonac es un dulce tradicional de Rumanía, Bulgaria, Macedonia y Albania, muy típico de todas las festividades, sobre todo la Semana Santa. Es básicamente un bizcocho elaborado con huevo, mantequilla, harina y leche que se anuda recordando a una gran trenza, y se decora con nueves picadas, semillas de amapola o azúcar.
En Rumanía es también habitual preparar el postre para llevarlo a los funerales y los entierros, donde los familiares pasan el bollo, además de una gallina negra, una vela, una vasija de agua y un trozo de sal, de un lado a otro sobre la tumba abierta.

Vietman: bun ho

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La comida juega un papel muy importante en los funerales tradicionales de Vietnam. Para preparar al difunto para el viaje a la otra vida, sus familiares le introducen en la boca monedas y arroz, como prueba de que dejó este mundo sin necesidad y para que pueda pagar su trayecto al más allá.
El luto oficial dura tres años, durante los cuales, en fechas determinadas, familiares y amigos llevan a la tumba del finado más arroz. Pasados estos se celebra una ceremonia en la cual se exhuman los huesos, se lavan con vino de arroz, y se colocan en un sarcófago definitivo.
En las fechas señaladas en las que se va a llevar arroz a la tumba (siempre los días 49 y 100 tras la muerte), la familia ofrece una comida, en la que suele servir el bun ho o bun bo, un típico plato vietnamita que recuerda al ramen japonés, consistente en una sopa caliente con fídeos de arroz y carne de cerdo.
Imágenes | iStock/Turismo Castilla-La Mancha/Mark Manguerra/Sodai gomi