Mi Diario de Emociones
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Ramadán es un momento de gran importancia para la comunidad musulmana. Se trata del nombre del noveno mes del hijri, el calendario islámico, y consiste en un período de recogimiento donde las personas que practican el islam trabajan en conectar más con la religión y su espiritualidad, así como con la familia y los seres queridos.
El hijri es un calendario lunar y no coincide con el gregoriano (el que usamos de manera estándar en Occidente), así que cada año las fechas en las que se desarrolla el Ramadán son distintas. En España, este año comprende desde la noche del 17 de febrero hasta el 20 o 21 de marzo, dependiendo del estado de la luna.
Durante este periodo, que dura entre 29 y 30 días, unos dos millones de personas celebran esta festividad en España, y unos 2.000 millones en todo el mundo. El islam, la segunda religión más seguida del planeta, engloba al 25% de la población mundial.
Durante este mes se transita un período de recogimiento. Se trata de reconectar con uno mismo y con la religión, y de buscar el equilibrio y la estabilidad para revisarse y mejorar. Entre otras cosas, se practica el ayuno durante las horas de sol. Además, se favorece la lectura, el estudio del Corán, la solidaridad y se intenta mejorar las relaciones con los demás.
Desde que sale el sol hasta que se pone no se ingieren alimentos ni bebidas. Tampoco se toma agua ni café ni se mastican chicles. Los niños, las personas ancianas o enfermas, aquellas que estén en período de lactancia, menstruando, etc., están exentas de realizarlo. Esta parte de la práctica suele iniciarse en la preadolescencia, entre los 12 y los 14 años, cuando los niños ya son suficientemente mayores.
Al anochecer es tradición reunirse con la familia y los seres queridos para romper el ayuno y comer los platos especialmente cocinados para la ocasión. La costumbre marroquí, por ejemplo, es la de tomar leche, dátiles y harira (un tipo de sopa).
Durante el Ramadán no se suele escuchar música, sino que suelen estar presentes grabaciones de versos del Corán, recitados por los mejores oradores.
Al finalizar este período tiene lugar el Eid al-Fitr, que se corresponde con los tres primeros días del mes siguiente (Shawwal). Esta festividad, traducida como “Fiesta de ruptura del ayuno”, se celebra con los seres queridos con mesas repletas de comida y puede felicitarse con la expresión "¡Eid Mubarak!" (¡Feliz Eid!).
Los practicantes del ayuno que no hayan podido realizarlo por algún motivo que sea transitorio, suelen “recuperarlo” a lo largo del año, ayunando otros días. Si, por el contrario, la persona no puede ayunar nunca, por ejemplo, por motivos de salud, es común donar a los más necesitados la cantidad proporcional de dinero o comida que has ingerido durante esas semanas.
El calendario islámico o hijri es un calendario lunar con 12 meses, con 354 o 355 días, dependiendo del año. Se diferencia del gregoriano (el usado en casi todo el mundo, incluido España) en que se guía por las fases de la luna para definir el inicio del nuevo mes. Además, el día comienza cuando cae el sol, y no después de medianoche, como en el gregoriano.
Comenzó en el 622 d.C., por lo que en la actualidad es el año 1447 H (de la Hégira). Arabia Saudí es el único país que lo usa oficialmente, mientras que el resto de la comunidad musulmana lo usa de guía para conocer las fechas de los eventos relacionados con el islam, como el Ramadán, el Eid, etc.
Para saber cuándo comienza y termina exactamente este noveno mes del hijri, los astrónomos saudíes observan la luna. Cuando comienza la fase creciente, un par de días después de haber desaparecido del cielo en su fase nueva, un nuevo mes da comienzo.
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Son muchas las personas musulmanas que forman parte de España. Unos dos millones de ciudadanos en todo el territorio profesan esta religión, que apenas tiene representación a nivel institucional.
De hecho, a pesar de que España es un país aconfesional no se ha planteado reconocer como festivos algunas fechas muy señaladas, como el Eid al-Fitr, que celebran un gran número de personas. Activistas como Safia El Aaddam reivindican que estos días se incluyan en el calendario escolar y laboral, ya que son fechas para celebrar en familia.
El Aaddam asegura que “estaría bien” que por el momento, al menos, se feliciten estas fechas a los alumnos en los colegios e institutos: “La diversidad cultural y religiosa en España es latente. Mirar hacia otro lado, no hablar de ello ni felicitar a nuestro alumnado no nos hace más progresistas. Nos aleja de ellos y nos convierte en excluyentes”.
Bajo el título 'Fareras, la luz que nos guía', la Autoridad Portuaria inauguró ayer la exposición comisariada por la cineasta Cristina Rodríguez Paz que rinde homenaje a las 26 mujeres que han trabajado o trabajan como fareras en España –con algunas de ellas presentes–, reivindicando su papel dentro del mundo marítimo, tradicionalmente reservado a los hombres. La exposición, que podrá visitarse en la Antigua Rula hasta el 30 de noviembre, ofrece un recorrido por la vida, el trabajo y la memoria de estas mujeres a través de una cuidada selección de material historiográfico y obras de arte contemporáneo, que incluyen ilustraciones, collages, óleos, fotografías y ensamblajes.
En la inauguración, la presidenta de la Autoridad Portuaria, Nieves Roqueñí, destacó el valor simbólico y reivindicativo de la muestra. «Se trata de una exposición realizada, con permiso de Jane Austen, con mucho sentido y sensibilidad», dijo subrayando que las fareras, como las protagonistas de la literatura clásica, «han tenido que abrirse camino en una sociedad rígida, que durante mucho tiempo reservó los oficios del mar a los hombres».
La exposición forma parte de un proyecto multidisciplinar que también incluye el corto 'La luz que nos guía', proyectado como parte de la muestra, y está vinculada al largometraje 'Aunque seamos islas', que concursará en la próxima edición del FICX.
Roqueñí recordó que la Autoridad Portuaria gestiona ocho faros de la costa central y oriental asturiana (Cabo Peñas, Candás, Torres, Tazones, Lastres, Ribadesella, Llanes y San Emeterio); y anunció intervenciones de mantenimiento y actualización de sistemas de control, comenzando por Peñas, Ribadesella y Torres.
También valoró el papel histórico y patrimonial de los faros como señales de navegación y elementos clave en la identidad del territorio. «Desde que el primero de ellos, el de Cabo Peñas, fue inaugurado en 1852, los faros han sido parte de nuestra historia y memoria. Gracias al trabajo del personal de archivo y registro del Puerto, se ha conseguido conservar una valiosa documentación sobre este patrimonio», subrayó. Por último, Roqueñí ha puesto en valor la Antigua Rula como «un lugar vivo, abierto a la sociedad, donde arte y cultura dialoguen, siempre que sea posible, con el mundo marítimo y portuario que nos rodea».
La exposición puede visitarse los fines de semana y festivos de 11 a 14 y de 17 a 19.30, y de lunes a viernes de 17 a 19.30.