lunes, 29 de septiembre de 2025

LA KUFIYA

 

Cómo el pañuelo palestino sobrevive como símbolo de resistencia: de Bella Hadid a la última fábrica de Cisjordania

Toda prenda es política, pero pocas cargan con tantas capas de significado como el tradicional pañuelo palestino. De Arafat a Madonna, y del campo gazatí a las manifestaciones occidentales, esta es su historia

Pañuelo palestino

En casa de Avo Zoughbi siempre hubo una kufiya: su madre y su abuela la usaban con frecuencia. En la familia de esta bordadora palestina de 40 años nacida en Belén (que va a impartir talleres en la Casa Árabe en Madrid) este tradicional pañuelo blanco y negro representaba más que una simple prenda de vestir: “Era un símbolo de orgullo y pertenencia. Empecé a bordar la keffiyeh -kufiya en su acepción inglesa- más adelante, cuando decidí preservar este arte tradicional. Mi madre, experta en costura, me enseñó, y también recibí orientación de artesanas locales para perfeccionar mis habilidades”, recuerda.

Se dice que toda prenda es política, pero pocas lo son tanto como la kufiya, el pañuelo palestino. Desde sus raíces campesinas hasta convertirse en un símbolo global, tiene una historia que mezcla capas de significado tan intensas como la identidad palestina, el espíritu de resistencia, la mirada occidental y los ejes de poder mundiales en una sola pieza.

“La kufiya es más que una simple pieza de tela; es un símbolo cultural que trasciende el tiempo y el espacio”, apunta Zoughbi. Lo es desde su propio diseño, un patrón geométrico con profundos significados que varían según la región de Palestina. “Algunos de estos patrones reflejan la historia de las tribus palestinas y las zonas geográficas de origen de sus individuos”, explica esta bordadora. “Por ejemplo, las líneas diagonales pueden representar la lucha y la liberación, mientras que las formas cuadradas pueden relacionarse con granjas o dunas de arena. En general, la kufiya representa un símbolo de la identidad y la resistencia palestinas”.

Su ascenso a símbolo político no se dio hasta la década de 1930, antes de eso era la prenda que los campesinos o fallahis utilizaban para cubrirse del sol y proteger el rostro. Una prenda práctica y nacida del trabajo. Pero en 1936 los palestinos protagonizaron la “gran revuelta árabe” —considerada por ellos como su primera Intifada— levantándose masivamente contra Gran Bretaña.

Para entender cómo la kufiya se convirtió en un icono, hablamos con Danaé Fonseca, investigadora posdoctoral de la filología árabe y su influencia cultural en el Departamento de Filología Clásica, Románica y Semítica de la Universitat de Barcelona. “En este contexto la represión por parte de las autoridades británicas incluía la identificación de personas, incluido el rostro, por lo que la kufiya se volvió útil como una forma de cubrir los rostros para proteger la identidad de las personas que se levantaron contra los británicos”. La kufiya fue sustituyendo al sombrero tarbush (muy usado entre las clases altas) para identificarse como un símbolo de resistencia contra la ocupación británica y contra la colonización sionista en ese momento. “Incluso en los comunicados de la organización de la Revuelta se llamó a usar la kufiya como una muestra de resistencia”, recuerda esta experta en historia y cultura palestinas. “A partir de esta década la keffiyeh o hatta ha tenido una importancia fundamental como símbolo de resistencia palestina”.

El segundo momento pivotante en la construcción de este símbolo sucedió en 1974. Yasir Arafat, líder de la Organización para la Liberación de Palestina, llegó a las Naciones Unidas con una frase que quedaría para la historia (“Vengo con el fusil del combatiente de la libertad en una mano y la rama de olivo en la otra. No dejen que la rama de olivo caiga de mi mano”) y una kufiya en la cabeza. “Arafat estilizó la kufiya en su cabeza para que fuera como el mapa de Palestina histórica y así llevarlo con él en todo momento”, cuenta Fonseca.

Aquella imagen dio la vuelta al mundo e inspiró a otros líderes a portear una kufiya, en una clara declaración de principios. Nelson Mandela en Argel, Fidel Castro en Cuba. Todas esas fotografías se publicaron en todos los medios occidentales: el pañuelo palestino ganaba eco.

Sin embargo, dentro de Palestina, la kufiya ya había encontrado a sus particulares iconos. Fue el caso de Leila Khaled, la fedayina que fue conocida a nivel mundial por el secuestro de un avión en 1969. “Sus fotografías usando la kufiya y sosteniendo un fusil dieron la vuelta al mundo. La prensa la describía como “la Audrey Hepburn” palestina, resaltando su belleza y con ello buscando desdibujar su acción revolucionaria. Sin embargo, es un icono desde entonces y marcó un giro en el uso de la kufiya porque quedaba claro que esta no era una prenda solo de hombres sino de las palestinas también”, matiza Fonseca. “Dalal al-Mughrabi es otro ejemplo de palestina que usaba la kufiya y que la mostró como símbolo de resistencia. Es una heroína icónica muy conocida en Palestina”, añade.

En cuanto a Occidente, la kufiya comenzó a mirarse como una prenda más de moda, desprendiéndose poco a poco de su origen y simbolismo político. En 1982, Madonna realizó una de sus primeras sesiones de fotos de relaciones públicas en Nueva York. Llevó su propia ropa y se maquilló ella misma: el fotógrafo era Peter Cunningham y la pieza estrella, una kufiya.

Con los 2000 llegó la globalización. “Se fabricaron en China en varios colores y, como comenta el profesor Ted Swedenburg, especialista en estudios palestinos, la revista W calificó la kufiyah rediseñada que apareció en la colección de otoño de 2007 del diseñador francés Nicolas Ghesquière para Balenciaga —y que llevó la supermodelo brasileña Flavia de Oliveira— como uno de los Diez Mejores Accesorios del Otoño 2007”, recuerda Fonseca. Hoy en día una de estas reinterpretaciones de Balenciaga se puede adquirir de segunda mano por 2.860 euros.

En esa misma década fue lucida en todos los colores por artistas como Mary-Kate Olsen, Kirsten Dunst, Cameron Diaz, Colin Farrell, David Beckham, Justin Timberlake e incluso Meghan, la hija de John McCain. En la primavera de 2007, Urban Outfitters comercializó la kufiya, en varios colores, como una “bufanda tejida contra la guerra” hasta que las protestas llevaron a la cancelación de la línea, aunque no a la interrupción de la venta del artículo. La carga de significado que ya había adquirido este estampado llevó a que en 2009 Dunkin Donuts retirara un anuncio en el que aparecía Rachel Ray, conocida presentadora de televisión estadounidense, con una kufiya en el cuello. Una periodista de Fox News, Michelle Malkin, escribió una columna pidiendo que se eliminara la publicidad. “Sin embargo, algunos grupos de rap en Estados Unidos sí que lo usaron como una forma de reivindicación, por ejemplo: Invincible”, rememora Fonseca.

La última fábrica en pie

Uno de los fabricantes tradicionales de Kufiya han sido la familia Hirbawy. Su fábrica está abierta desde 1961 y es la última que queda, en Hebrón (Cisjordania). Con 15 telares y unos 20 trabajadores, fabrica 6.000 piezas al mes que exporta a todo el mundo y aunque enfrenta obstáculos constantes (checkpoints, cortes de electricidad y bloqueos fronterizos) la demanda internacional está en su punto más alto.

Si bien es cierto que hoy en día la kufiyah se teje principalmente en telares industriales, muchos artesanos aún practican el bordado a mano, especialmente en zonas rurales. “La artesanía aún tiene cabida. Los artesanos que la elaboran contribuyen a preservar el patrimonio palestino, con nuevas interpretaciones que se alinean con las tendencias modernas”, analiza Avo Zoughbi. “Al usar colores y patrones contemporáneos, es más accesible para las generaciones más jóvenes, fortaleciendo el vínculo cultural y social”.

Para estas alturas el uso estético y la carga política de la kufiya estaban entrelazadas y a veces en conflicto: “Más que reivindicado, ha sido apropiado por el capitalismo y por las marcas para desprenderlo de su significado político (…) Es una lucha constante contra el borrado político y la comercialización de un símbolo que tiene una larga historia de resistencia. Incluso Israel ha intentado apropiarse también de la kufiya”, apunta Fonseca. Desde Hirbawy consideran que no existe apropiación cultural de la kufiya cuando se usa “con conciencia e intención para apoyar a Palestina”, pero sí piden que se compren aquellas hechas en Palestina o países vecinos, y no versiones producidas en masa en lugares que no tiene conexión con su cultura.

Hoy la kufiya vuelve a cargarse de significado: “En el contexto europeo, prohibida en países como Alemania, se muestra aún más como símbolo de la resistencia palestina. La keffiyeh ha vuelto a su función original porque se utiliza en las protestas por Palestina para proteger el rostro de las manifestantes, tal y como se usaba durante la represión del mandato británico y durante la Intifada de 1987”, analiza Fonseca. “Para el pueblo palestino es un símbolo de identidad y para quienes lo usan en otros lugares, para solidarizarse, significa apoyar una Palestina libre y el fin del genocidio en Gaza. Es también recordatorio visual en la vida diaria que el genocidio está pasando y que lo debemos tener presente en todo momento”.

CANARIAS AMAZIGH

 

lengua materna, lengua amazigh

 

domingo, 14 de septiembre de 2025

COMENZAMOS UN NUEVO CURSO CON CAMBIOS

Este curso comienza con ilusión renovada. Seremos dos personas para trabajar con el alumnado con desconocimiento del español por la Cuenca del Nalón y otras dos personas irán por a cuenca del Caudal.

 Este aumento de profesorado nos ayudará a poder atender mejor a nuestro alumnado. 

Esperamos que las ganas de aprender sigan siendo contagiosas y todos vayamos tejiendo nuevas redes de palabras, vínculos y afectos. 


Nuevo curso comienza y sigue siendo necesario decir no a la guerra

 recursos educativos para trabajar sobre PALESTINA

Descoloniza Palestina - Recursos educativos compartidos en Marea palestina Educación con Palestina

Derechos Humanos y Cine: No Other Land

Olga Saldaña

Ideas para llevar a las aulas

José Antonio Sánchez Raba coord.

viernes, 20 de junio de 2025

Manos

 

Manos es el proyecto que este curso 2024/2025 hemos podido realizar juntos el alumnado de incorporación tardía y yo este año. 
En este video aparecen mis impresiones como maestra y mi despedida para todo mi alumnado y las manos de mis chicos y chicas donde han representado en una mano a España, en la otra a su país.  Dibujaban el contorno tras decidir cuál es la de España, la postura de cada mano respecto a la otra para representar  su respuesta a estas dos preguntas: 
_¿Qué extrañas de tu país?
- ¿Qué esperas de España?  ¿Qué quieres de España?
Extraño....
Quiero.... 
A lo largo de este mes he ido publicando fotografías de las manos para que se puedan ver con paciencia, con serenidad,  con tiempo. Ha sido un trabajo muy revelador, os invito  a observar estas manos que aparecen en las entradas de este mes bajo el nombre de mano de... manos. Al final del video una sorpresa,  algo que hay más allá de las palabras que unifica ambos manos. 
Gracias  de corazón, hemos realizado un trabajo muy hermoso. Me siento muy orgullo de él. 



Alumnado que está escolarizado en: CP El Parque, CP Gervasio Ramos, CP José Bernardo,  CP Regino Menéndez, CP Turiellos.  CP Clara Campoamor, CP  Benjamin Mateo, IES Santa Bárbara, IES La Quintana, IES Virgen Covadonga, IES Jerónimo González, IES Cuenca Nalón. 

Buen verano,  disfrutad de la las merecidas vacaciones. 
Encarna González

Mano de Mouna


 

martes, 17 de junio de 2025

Manos Mariam


 

HAY QUE SALVAR A PANCHITO

 Mañana estrenaremos en el CP Clara Campoamor este video que es el trabajo final de tres personas de Rusia, Ucrania y Marruecos con las que este curso he trabajado enseñándoles español. Ha sido un curso duro, difícil pero la ilusión con que ellos me reciben el poco tiempo que puedo ir a su escuela hace que pase horas extra montando el vídeo para que podamos verlo con sus compañeras y compañeras en su clase junto con su maestra Marina y puede que alguna maestra más, las de apoyo que tanto han ayudado. 

Han construido los títeres ellos mismos. No tuvimos tiempo de hacer los cuerpos, ni de ensayar mucho, son muchos movimientos, saber por donde entra el muñeco, cómo moverlo mientras habla, girarlo, saber el texto o poder leerlo,... pero aquí está junto con algunas escenas falsas que nos han causado muchas risas cómplices, como cuando se nos vino abajo el retablo, o no ajustar la fórmula mágica con que empiezan los cuentos en sus lenguas maternas, ruso, árabe o el mucasi mucasi que es de Japón. 

Gracias por contagiarme vuestra energía cargada de ilusión, inocencia y alegría. Estoy orgullosa de nuestro trabajo compartido. Os irá muy bien, os echaré de menos pero estoy segura de que conseguiréis vuestros sueños.  Gracias, sucran, svasiba   a  las maestras y a mis niñas y mi querido Timbora. 

Encarna

sábado, 7 de junio de 2025

Apoyo y agradecimientos

Estos últimos diez días han sido días duros tumultuosos donde las imágenes y las emociones se me enredan, atrapadas en una tela de araña como lágrimas en una mañana de orbayu pertinaz.

El desgarro se trenza con el asco, con el miedo, con el feroz aliento de la ira, con la indignación por la constante falta de respeto con que nos tratamos como especie humana. No hay más que ombligos que tratan de sacar su beneficio.  La educación pública se muere la están matando. La matan la ignorancia,  el ostracismo, el maltrato, la violencia institucional con que se desarrollan las vidas cotidianas de los más vulnerables, de los que no tienen voz para defenderse.

Miro al sur a África y veo las tontinas, que son sus prestamos que hacen las mujeres entre ellas para ayudarse, cuando una empieza  a trabajar da a la comunidad parte para que cuando otra necesite, o ella necesite pueda tener una ayuda.  

No vivimos el aire, los maestros y maestras no revindicamos dinero, es más que eso,  no somos banqueros que solo queramos beneficios. El mayor beneficio para una maestra te inunda el alma y te hace sentirte satisfecha cuando una abuela en la puerta del patio te dice: - No paraba de decir la neña que quería escuela, escuela.- Y la niña feliz, se abraza a su maestra, sonriente. No hay dinero que pueda superar el orgullo que se siente cuando tras haber dejado hace años a un alumno lo encuentras por un pasillo y viene a verte,  te abraza y te da las gracias por la ayuda que  diste.  Tejemos y forjamos generaciones para el futuro. Un futuro que es el nuestro.

Es doloroso ver las aulas vacías,  escuchar que no entienden nada y que no pueden ir con sus maestros a manifestarse por una escuela pública de calidad porque si los agarra la policía los mandan a sus países. Es frustrante ver como no pueden ser atendidos con un mínimo de calidad, como no se les dan recursos humanos y materiales.  No se puede masificar los sistemas que deberían proteger a los más vulnerables, a la infancia, a los que carecen de salud. Sanidad y educación son las ruedas de la bicicleta y sin ellas no hay movimiento.  

Si no se escucha cómo va se va a dar un diálogo, ni  una negociación. No se puede seguir maltratando así a las personas. Muchas están dejando el sueldo sin flaquear, otras se debaten entre la rabia profunda de no poder ponerse porque la jubilación está a la vuelta y el castigo económico es desproporcionado.

La huelga es un derecho y ¿cómo es posible que ejercer un derecho esté penalizado en un sistema democrático?  

Los directores y directoras de  85 centros  de Primaria y en muchos de ellos los equipos directivos al completo dimiten de sus cargos. Y con su dimisión dicen:

-         -   Basta ya .-

Conozco a un puñado de ellas y ellos, son personas  muy responsables, son honestas, sensibles a las necesidades de su alumnado y sus comunidades educativas. Y por encima y antes que nada son maestros y maestras valientes.

Os felicito y estoy orgullosa de este acto de valentía y de coraje para tratar de poner un poco de cordura y de diálogo en estos días de lucha por el bien común. Gracias  por el apoyo.

Encarna González Herrero