miércoles, 27 de marzo de 2024

Aniversario de❤️Hanzada al Zuhri


27 de marzo de 2024 hoy es se cumple un año más del día en que Hanzada al Zuhri desencarnó de ese cuerpo menudo, frágil en el que a sus nueve años  experimentó un crecimiento anodino, desmesurado, la vida de una mujer se aceleró en su cuerpo, en sus glándulas y nos arrebataron el calor de su cuerpo a nuestro lado.

Pero Hanzada vive en nuestro corazón, vive en la memoria de los que tuvimos el privilegio de conocerla. Hanzada es la luz que brilla con tal fuerza que es capaz de darme fuerzas para canalizar mi ira, mi rabia, mi cólera. La fuerza de esa voz ronca, de mujer mayor resuena en mis entrañas, me viene el eco de su vioz en los pasillos de la escuela susurrándole a Omar: - hoy es jueves y viene Encarna, nos vamos ahora con ella. Y aquella sonrisa con la que me recibía. Aquella voz que se proyectaba en el aire con ímpetu increpándonos a sus hermanos y a mi: - ¿A quién le gusta el sol? A quien le guste el sol que levante la mano. – Y tras ver nuestras manos en alto explicaba: - A Omar no le gusta el sol, prefiere la nieve, como en Alemania. Pero a nosotros no nos gusta Alemania. Me gusta el sol.

Haznada, la primera niña refugiada que conocí, a la que acompañé en su viaje por la vida y su despedida de este mundo. Hanzada, una niña que a pesar a la dureza de su viaje hacia ese exilio impuesto por la guerra logró encontrar refugio en el calor de los vínculos familiares en los que ella es el sostén, el epicentro, en esa familia que es como la flor de vida, ella es el primer punto, el origen del círculo.  Hanzada que a pesar de su enorme sufrimiento,  supo atravesarlo y combatir el dolor inevitable con su mejor sonrisa, con su calidez exquisita, con su gratitud infinita. Nunca exigió nada, y agradeció cada gesto. Ordenó la vida de todos y todas, eso sí,  su mirada veía más allá de las apariencias y bastaba un mensaje de audio en el wasap para lograr la magia que necesitaba. Tiene la dicha de tener una familia de la que formo parte,  una familia como patria,  y un deseo de aprender que disolvía todas las barreras. El día que comenzó con la quimio  en aquella habitación del hospital me pedía:

 - “Enséñame, profe, enséñame como en la escuela.”   Y nos convertimos en maestra y discípula y a la viceversa. Contigo mi niña aprendí tantas lecciones de vida, aprendí que las lenguas no son barreras,  de camino a tu escuela, bajo el roble y los castaños tu abuela y yo nos abrazábamos clamando al cielo tu nombre, y Alláh, nos sosteníamos mientras luchabas por seguir con nosotras. Aquel abrazo era el consuelo, el refugio para seguir. Recuerdo aquel día en que me llegó un mensaje tuyo en el que me decías: - Estoy en la siete, tres, cuatro. Están la, blablá, bla, bla.- Supe que pasaba algo, creí que iban a preparar la operación, pero bajé y me dijiste: - Me operan mañana, qué es eso, explícame que me van a hacer.- Y te conté para que entendieras lo que iban a hacer los médicos, para que no tuvieras miedo y te sintieras  a salvo, hablamos de en qué podías pensar cuando fueras hacia el quirófano. Jugamos y nos reímos aquella tarde en que tu madre y yo estuvimos contigo. Tu madre que no se separó de ti un minuto,  vivió para ti con la mayor entrega. Me decías cuando se iba  a buscarme un café:

_ Mamá me cuida muy bien y mucho. Tiene que dormir, está cansada. Dile que duerma.

Tu tío que te traía las aceitunas y las mandarinas para que comieras algo rico en aquel hospital en el que la comida te daba mucho asco. Yo te llevaba el hummus y muchas veces simplemente te acurrucabas en nuestros regazos con aquel dolor de cabeza que  no te dejaba erguirte y te acariciábamos la cabeza, cantándote bajito el mantra ramadasa para que te durmieras y me pedías: - Por favor ponme ramadán. -

En los momentos de mayor fragilidad y dolor mostraste la gratitud, el amor, la ternura, la curiosidad, la alegría que se desbordaba cuando entraba por la puerta y tu tío decía: - Mira quién vino,… -  

Luego estaban las preguntas de tu hermano para las que solo encontraba una respuesta: - No es justo que no puedas verla en el hospital,  es una norma que algún día puede que tú cambies. Tú que soñabas ya en Siria ser médico, puede que cambies esta forma de acompañar a los niños y niñas que están tan enfermos.- Y trenzamos corazones, grabamos canciones, vídeos, escribimos cartas, hicimos dibujos  para llevártelos,  logramos hacerte entender que en tu escuela estaba tu pupitre esperándote. Por fin tenías tu escuela,  tras dos años en un campo de refugiados en Grecia, en Tesalónica, tras  dejar Damasco, tras llegar de Turquía a Grecia en una noche oscura agarrada a tu abuela que te protegía en aquel hacinamiento en el que tu hermano Mussa puso en peligro su vida lanzándose al agua para salvar a otro bebé. Ese Mare Nostrum en el que volviste a nacer, ese periplo de idas y venidas, de esperas ásperas,  sin juguetes,  pero con canciones de cuna que despiertan el deseo de vivir, de crear, de aprender, de compartir.

Hanzada vivirá en nuestro corazón y en nuestra memoria. 

5 comentarios:

  1. Encarna, un relato maravilloso sobre Hanzada. Aún la recuerdo con cariño, una inteligencia y un amor era y seguirá siendo su alma entre los ángeles. Muchas gracias por este recuerdo. En la escuela del cielo todo serán risas y flores para ella. En los recreos mirará para la Tierra y sonreirá viéndoos a todos pensando en ella. Una abrazo

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  2. Hay recuerdos, hay personas que nos marcan para siempre, no importa el tiempo compartido o los océanos que nos separan, siempre estarán en nuestros corazones.

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  3. Que bueno que la hayas conocido y disfrutado! Y que bueno que nos la hayas hecho conocer a los demás a través de tus fotos y relatos. Hanzada es una luz brillante, una eterna sonrisa y gracias a ti también está en mi corazón y la abrazo a ella y a ti y por extensión de ella a su familia. 😘

    Alejandra

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  4. En los momentos más difíciles y duros el amor y la belleza nos sostienen. Los hacemos nosotros. Seguro que este texto le llega a Hanzada. Allí donde esté, le envío todo mi amor, a ella, a su familia, y a su maestra, que la ama. Un gran abrazo.

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  5. Era una luz❤️🕊

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